PRESENTACIÓN DDA

PRESENTACIÓN 

El cerebro empezó siendo el sistema de alerta del cuerpo, cosa que hace pensar en el estado de alerta como en un mecanismo especial que asegura que el cerebro funcione con el máximo de eficiencia cuando ronda un estímulo.

Si el cerebro recoge un estímulo que puede ser significativo, el sistema activador reticular suelta un reguero de adrenalina por todo el cerebro. Así cancela cualquier actividad innecesaria, de manera que el escán de un cerebro alerta parece muy calmo. También inhibe la actividad del cuerpo: el ritmo cardíaco se retarda y la respiración se hace superficial y silenciosa.

Mientras el cerebro espera, en estado de alerta, un estímulo al cual reaccionar, la actividad se mantiene en el colículo superior, el pulvinar lateral (una parte del tálamo) y la corteza parietal. Esta área está relacionada con la orientación y el enfoque de la atención.

Una vez que llega una señal al área apropiada del cerebro, esta área da tal salto en la actividad, que supera el nivel medio de la actividad cerebral previa al estado de alerta. La atención es necesaria para pensar y posiblemente para la conciencia.

El cerebro explora constantemente el entorno en busca de estímulos. La operación se hace fundamentalmente en el tronco cerebral por medio de mecanismos automáticos. 

1. LA   ATENCIÓN
  
Una aproximación a los orígenes de la conducta implica estudiarla desde sus inicios en los niños y adolescentes y tratar de establecer su relación con factores de riesgos de tipo prenatal, perinatal, hereditario, neurológico y neuropsicológico y de ajuste conductual temprano.  A lo largo de la Historia se han diseñado distintos modelos explicativos de las relaciones entre la función cerebral y el comportamiento. Tomando a este como cualquier respuesta compleja que da un organismo y que va dirigido a la adaptación del ser al ambiente.

Los cambios del organismo se manifiestan en el comportamiento, siendo la actividad nerviosa paradigma de esta expresión. Existen evidencias que no solo atañen a las funciones primarias del Sistema Nervioso (reflejos, sensaciones y movimientos) sino también a expresiones psicológicas complejas (motivaciones, emociones, lenguaje, pensamiento y en especial la atención). La dimensión comportamental permite inferir como se están desarrollando procesos cerebrales superiores tanto en su funcionamiento normal como patológico; este es el caso de la atención como proceso básico del aprendizaje humano.

1.1.        DEFINICIÓN DE LA ATENCIÓN

Aspecto de la percepción mediante el cual el sujeto designa mecanismos hipotéticos que seleccionan en parte los estímulos que son captados por los centros de  recepción, colocándose en la situación más adecuada para percibir mejor un determinado estímulo mientras se esperan otros estímulos. Es la Capacidad de concentración en una actividad específica excluyendo a otros estímulos del ambiente[1]. Proceso selectivo de la información necesaria, la consolidación de los programas de acción elegibles y el mantenimiento permanente sobre el curso de los mismos[2]. Capacidad o facultad mental del sujeto para concentrar la actividad psíquica y fijarse en uno o varios aspectos de la realidad y  prescindir de los restantes,[3] es decir concentración de la conciencia y selección sobre un determinado objeto.[4]

1.2.  ALTERACIONES DE LA ATENCIÓN

Datos neuropsicológicos están a favor de múltiples funciones atencionales. Las teorías explican un gran número de déficit atribuible a lesiones cerebrales focales en el ser humano, describiendo entre otros trastornos específicos, los siguientes:

  • Distracción: consiste en la concentración del sujeto en su vida interior, con lo que no atiende a estímulos externos.
  • Distrabilidad: conocida también como labilidad, consiste en la fluctuación constante de la atención, que pasa de un objeto a otro sin quedarse fija en ninguno.
  • Fatigabilidad: se manifiesta por un rápido cansancio de la atención; aunque el sujeto esté muy atento al principio, al poco rato no puede seguir concentrándose.  Se debe a trastornos orgánicos como psicológicos.
  • Déficit de Atención: con o sin hiperactividad e impulsividad, objeto este de la presente investigación.
1.3.        DEFINICIÓN DEL DÉFICIT DE ATENCIÓN

El Déficit de Atención (DDA) es una condición neurobiológica que se puede presentar en niños y adultos, hombres y mujeres de todos los estratos socioeconómicos, niveles de educación o grados de inteligencia. Los seres humanos podemos identificarnos con muchos de los síntomas del DDA. La diferencia, radica en la intensidad, la duración y la manera como esos síntomas interfieren con el desenvolvimiento normal de la vida de la persona.  Se creía que era un desorden de la infancia que se superaba en la adolescencia.  Hoy se sabe que la mayoría de las personas que lo sufren no lo superan totalmente y persisten con diferentes manifestaciones en la vida adulta.[5]  El DDA no es un trastorno de aprendizaje, ni de lenguaje aunque estos lo pueden acompañar.[6]

Según el DSM IV,[7]la característica esencial del síndrome de Déficit de Atención (DDA) es la presencia de un patrón persistente de inatención acompañada o no de hiperactividad o impulsividad que es más frecuente y severo que el observado en niños con DDA que en cualquier otro niño de la misma edad e igual nivel de desarrollo”. Esta conducta se hace evidente en la mayoría de las actividades cotidianas. Las manifestaciones deben aparecer antes de los siete años de edad y se deben presentar por lo menos en dos ambientes diferente: (escuela y casa).[8]

El déficit atencional representa el problema de conducta más frecuente en los niños de edad escolar.[9] Aproximadamente entre un 3% y un 5% lo padecen. El síndrome se puede presentar solo o en combinación con otros trastornos de conducta o de aprendizaje.[10] Se describe más frecuentemente en niños que en niñas, en una relación de 4 a 1 en  la población general[11]  ó de 9 a 1 en la población clínica.

1.4.        DIAGNÓSTICO DEL DÉFICIT DE ATENCIÓN

El DDA es un síndrome que ha cambiado su definición a través de la historia, al igual que ha sido controvertida desde su denominación inicial.  En 1968 en el DSM II como “Disfunción Cerebral Mínima”, “Síndrome del Niño Hiperquinético” o “Reacción Hiperkinética de la Infancia”.[12]  En 1980, el DSM III modificó el énfasis clínico sobre la Hiperkinesia a los defectos atencionales (cognoscitivos) y se cambió el nombre por “Desorden por Déficit de la Atención(DDA).[13] En 1987 las alteraciones motoras volvieron adquirir importancia obligando a revaluar el DSM III por el DSM III-R publicando el síndrome con el nombre de “Desorden de la Atención e Hiperactividad(DDAH).[14] En 1994 se pública el DSM IV el cual se definió como “Déficit de Atención con o sin Hiperactividad(DA/DH). En el se reconocen tres grupos: el predominantemente inatento (DAH-I), el predominantemente Hiperactivo/Impulsivo (DAH-H) y el de tipo combinado.[15] (Ver anexo No 11 y 12). A pesar de las dificultades para definir el aspecto predominante, es claro que sus dos elementos esenciales son la atención y la actividad motora.[16] El diagnóstico del trastorno se basa en los criterios propuestos por la Asociación Americana de Psiquiatría en el DSM-IV (1994). La presente investigación se centra en el componente de inatención.

  • La inatención persistente: la presentan las personas que son desatentas y tienen dificultad concentrándose en una sola cosa,  se puede aburrir con una tarea luego de unos pocos minutos. Puede prestar atención en forma automática y sin esfuerzos si se trata de actividades y cosas que le gustan. Pero el concentrar atención deliberada y consciente en organizar y completar una tarea o aprender algo nuevo les es difícil.
CRITERIOS DIAGNOSTICOS PARA EL DDAH–DSM IV, 1994

  • CRITERIO A:
1. INATENCIÓN: Presencia de 6 de los siguientes síntomas en un mínimo de 6 meses:

  1. Incapacidad para reconocer los detalles;  con frecuencia comete        errores por descuido en las tareas escolares.
  2. Con frecuencia parece no escuchar lo que se le está diciendo.
  3. Dificultad para seguir instrucciones a pesar de haberlas comprendido; por esta razón no finaliza su trabajo.
  4. Dificultad para mantener la atención en las tareas o en los juegos.
  5. Dificultad para organizar sus tareas o actividades.
  6. Tendencia a evitar toda actividad que demande un esfuerzo cognoscitivo.
  7. Extravía los útiles o los juguetes con frecuencia.
  8. Se distrae con facilidad frente a estímulos irrelevantes.
  9. Olvida fácilmente las cosas que deben hacer rutinariamente.
2. HIPERACTIVIDAD: Presenta al menos 6 de los siguientes síntomas durante un mínimo de 6 meses.

  1. Movimientos permanentes de las manos y los pies.
  2. Se levanta frecuentemente del puesto sin permiso.
  3. Corre, salta o trepa en situaciones inadecuadas.
  4. Dificultad para relajarse y quedarse quieto mientras hace pereza.
  5. Parece como si tuviera un motor por dentro.
  6. Habla excesivamente.
3. IMPULSIVIDAD:

  1. Responde verbal o físicamente antes de que se le termine de decir las cosas.
  2. Dificultad para guardar turnos.
  3. Interrumpe las conversaciones o las actividades de otros.
  • CRITERIO B:
Algunos de los síntomas de Inatención, Hiperactividad, Impulsividad deben estar presentes antes de los siete años.

  • CRITERIO C:
Algunas de las alteraciones o síntomas deben están presentes en más de un lugar (escuela, hogar, campo de juego).

  • CRITERIO D:
Deben interferir con las actividades académicas y sociales.

  • CRITERIO E:
Los síntomas no se explican por otras enfermedades generales, neurológicas, psicológicas o psiquiátricas. Además de los síntomas incluidos en el diagnóstico hay otra serie de características  u observaciones importantes que pueden hacer pensar en la posibilidad que se presente DDA.  (Ver nota complementaria No 1)

1.5.        LA FUNCIÓN EJECUTIVA

Como se dijo anteriormente el trastorno por Déficit de Atención tiene varios subgrupos, pero investigaciones recientes han demostrado que independientemente del subgrupo al cual pertenezca, es una alteración en la actividad de los lóbulos frontales resultante en un trastorno de la función ejecutiva.[17]  Sobre todo en el componente frontal de la atención.
La Función Ejecutiva es una compleja cadena de operaciones mentales encargada de establecer metas, organizar simultáneamente y secuencialmente, iniciar, monitorizar, modificar flexiblemente y supervisar de manera conciente y dirigir la actividad cognoscitiva; las funciones ejecutivas representan una especie de supraordenador mental.[18]  Por esta razón el síndrome de DDA en realidad consiste en un retardo en el desarrollo de las funciones ejecutivas, y que debería denominarse más exactamente “Disfunción Ejecutiva Infantil”.[19]

1.6.        IDENTIFICACIÓN DEL DÉFICIT DE ATENCIÓN

Un diagnóstico apropiado es siempre el primer paso para un tratamiento efectivo. Hacerlo a tiempo permite la intervención oportuna y ayuda a evitar errores a futuros. El DDA se puede confundir con algún desorden de la infancia o con trastornos emocionales como ansiedad, depresión, etc.  Puede también llevar a que los demás tilden al niño de inepto, conflictivo o perezoso.  Por lo tanto, el diagnóstico requiere un proceso y un seguimiento cuidadoso desde el punto de vista médico, psicológico, pedagógico y de comportamiento (en el ambiente familiar y en el ambiente social).  No existe una prueba única que por si sola permita hacer un diagnóstico exclusivo y confiable. Hay una variedad de procedimientos que en forma conjunta sustentan la presencia o ausencia del desorden. La evaluación debe incluir:
  
1.  Un examen médico completo realizado por el pediatra para evaluar la salud general del niño y descartar la presencia de problemas visuales o auditivos. Si se considera necesario se puede hacer uno neurológico.  (Ver anexos N, Ñ, O, P, Q, R, S, T, U). 
  
2.  Una evaluación psicológica profesional para tener una idea clara de la condición emocional del niño y de su potencial intelectual. (Ver anexo M).
  
3.  Una evaluación escolar que incluya un resumen de la historia académica (Ver anexo J) y de comportamiento del niño, además de los resultados obtenidos de las escalas estructurales (cuestionarios previamente establecidos), (Ver anexo H y I) y las observaciones directas en el aula de clase. (Ver diario de Campo).
4. Una evaluación familiar para las que se utilizan las escalas de comportamiento (Ver anexo K, L, M) en las que se le solicitan a los padres cuantificar los síntomas relacionados con el DDA en el hogar y en la comunidad.

Un profesional calificado debe hacer el acompañamiento y un compendio de todos los datos para lograr un diagnóstico global y real. (Ver informe Neuropsicopedagógico y psicológico).

1.7.        POSIBLES CAUSAS DEL DÉFICIT DE ATENCIÓN

Aunque se han hecho muchas investigaciones no se ha logrado establecer con exactitud cual es la causa de DDA. Algunos investigadores piensan que se debe a factores hereditarios,[20] lo que apunta a que el trastorno tiene una base genética ya que tiende a manifestarse en familiares (el DDA se presenta mas a menudo en los hijos de padres que lo han sufrido), aún no puede afirmarse que el trastorno sea exclusivamente genético. Otros lo atribuyen a alteraciones cerebrales y/o bioquímicas. También se descarta que el DDA se deba a problemas de crianza ni tampoco el hecho de padecerlo significa falta de inteligencia o disciplina en los niños.    

Estudios biológicos sugieren un desbalance en el cerebro de ciertas sustancias que regulan la atención presentando niveles más bajos que interrumpen la acción de neurotransmisores como el GABA, la serotonina y las endorfinas. Al igual que en los alelos que codifican las proteínas reguladoras de la actividad de los receptores D2 y D4 para la dopamina, cerotonina y catecolamina, y que activan las enzimas que transforman la dopamina en noradrenalina en regiones críticas del cerebro y/o que el cerebro metaboliza la glucosa (principal fuente de energía del cerebro) a un ritmo menos de lo normal, produciendo dificultades de inatención, hiperactividad, distrabilidad e impulsividad.[21]

Una reducción en la cantidad de norepinefrina en las regiones posteriores del hemisferio cerebral derecho sería responsable de la activación anormalmente sostenida de los sistemas atencionales.[22] Probablemente el síndrome sea el resultado de una disfunción en sistemas cerebrales que involucran más de un solo neurotransmisor.[23]

Otras explicaciones incluyen estudios recientes del Instituto Nacional de Salud Mental de Bethesda, Maryland USA. (1994) que utilizaron la Tomografía de Emisión de Positrones PET y observaron que en las personas con DDA hay una disminución importante en la actividad metabólica y una menor actividad en las áreas y regiones del cerebro que controla la atención y la concentración (subcorteza cerebral).

Otras teorías asocian el DDA con otras causas físicas como daño cerebral por envenenamiento con pinturas a base de plomo, alergias producidas por ciertos alimentos, sugieren que el tabaco y los fármacos utilizados durante el embarazo o la exposición a las toxinas en el medio ambiente pueden también ocasionarlo; pero los científicos no saben a ciencia cierta cuales son las causas exactas.

El trastorno del DDA se vincula con frecuencia a otros trastornos. Casi la mitad de los niños con DDA (especialmente varones) tienden a padecer lo que se conoce como trastorno de desafío oposicional, que se caracteriza por un comportamiento negativo, hostil y desafiante. El trastorno de conducta caracterizado por agresión hacia personas y animales, destrucción de propiedad, engaño, hurto y serias situaciones en las que se rompen con frecuencia las reglas de juego.

Se presenta simultáneamente en aproximadamente el 40% de los niños con DDA. Que en ¼ de los niños (en su mayoría menores y varones) también sufren de ansiedad y depresión, además el 25% de los niños que padecen el trastorno presentan algún tipo de discapacidad de comunicación o aprendizaje los mas afectados son los de naturaleza cognitiva, ya que éstos precisan de una mayor atención sostenida y relevante.[24]

Los niños con DDA tienen una dificultad mayor en la selección y focalización de la atención y tienden a presentar un número mayor de errores por omisión.[25]  De igual manera tienen dificultades para organizar sus actividades escolares y esa falta de organización se puede extender a la capacidad de producción narrativa, en contraste con una capacidad normal para la comprensión lingüística.[26] Estos niños presentan dificultad para relatar cuentos; sus relatos generalmente son desordenados, incoherentes e inexactos.

La producción narrativa exige metacognición o control ejecutivo, planear, iniciar, reaccionar además de habilidades lingüísticas.[27] También se observan efectos en la memoria particularmente en adolescentes, fundamentalmente en el proceso de recobro de la información más que en el almacenamiento de la misma.[28]  De igual forma presentan CI totales más bajos y deficiencias en la rapidez perceptual.[29]

Además la historia de dificultades académicas en estos niños se puede asociar con baja autoestima e inseguridad que usualmente se mantienen hasta la adultez.[30] Alrededor del 25% presentan problemas afectivos, usualmente relacionados con baja autoestima frente a los continuos señalamientos o estigmatizaciones por los fracasos académicos y sociales.[31]


1.8.  DURACIÓN DE LA ATENCIÓN

La atención, por empeñar todas las facultades psíquicas y físicas en un grado de alta intensidad nerviosa, no puede perdurar largo tiempo. La atención está destinada a desvanecerse; a los periodos de concentración suceden los de relajamiento según una ley de ritmo.

Los experimentos han fijado la duración de la onda media. Se trata de una media que tiene en cuenta las diversas circunstancias de frescura, fatiga, salud e interés. Arrojando una duración de la atención así:

De seis a doce años….………………..de 10 a 20 minutos
Entre los doce y dieciocho años……...de 20 a 25 minutos
Después de los dieciocho años………de 30 a 40 minutos

Es preciso distinguir de la atención su aplicación, que es una disposición prolongada a fijar la atención hacia un fin a alcanzar o un deber que cumplir. Es voluntad constante evitar las distracciones y  mantener la mente enfocada hacia un tema preciso, objeto, acción determinada. El maestro hábil logrará despertar la atención y mantener (dentro de unos límites variables, según la edad) la aplicación sobre un tema, dando variedad a la lección de forma que consienta alternativas de concentración  y relajamiento.


[1] Luís Eduardo Téllez Ch. Ejercicios correctivos y/o preventivos para–de aprendizaje. Pág.396.
[2] Luria. Nuevo Plan de Estudios. Técnicas de Estudio en los Programas Escolares. Pág. 53.
[3] Leontiev y Smirno. Síntesis de Psicología General. Pág. 92
[4] Simally: Enciclopedia de la Psicología. Pág. 102
[5] Wiss y Col (1995). Neuropsicología Infantil. Pág. 255
[6] Maya et al (1996). Estudio de Prevalecía de TDAH en Manizales. Pág. 6
[7] American Psychiatric Association (1994)
[8] Mónica Roselli et al (1997). Estudio de Prevalecía de TDAH en Manizales. Pág. 6
[9] Shue & Douglas, (1992); Pineda, (1996). Neuropsicología Infantil. Pág. 254
[10] Spreen et al, (1995). Neuropsicología Infantil. Pág. 254
[11] Ross & Ross, (1982), Neuropsicología Infantil. Pág. 254
[12] American Psychiatric Association, (1968) 
[13] American Psychiatric Association, (1980)
[14] American Psychiatric Association, (1987) 
[15] American Psychiatric Association, (1994) 
[16] Mónica Roselli. Neuropsicología Infantil: Pág. 263
[17] Denckla, 1989; Benson, 1991; Shue & Douglas, 1992. Neuropsicología Infantil. Pág. 257.
[18] Zametkin et al, 1990. Neuropsicología Infantil. Pág. 260
[19] Mónica Rosselli y David Pineda. Neuropsicología Infantil. Pág. 260.
[20] Spreen et al, 1995. Neuropsicología Infantil. Pág. 262.
[21] Mónica Rosselli y David Pineda. Neuropsicología Infantil. Pág. 261.
[22] Shaywitz & Shaywitz, 1991. Neuropsicología Infantil. Pág. 262.
[23] Spreen et al, 1995. Neuropsicología Infantil. Pág. 263.
[24] E. Manuel García Pérez & Ángela Magaz Lagos. Actualidad sobre DDA. Grupo ALGOR-COHS. España.
[25] Shelton &Barkley, 1994. Neuropsicología Infantil. Pág.265.
[26] Harris, 1995. Neuropsicología Infantil. Pág.265.
[27] Mónica Rosselli & David Pineda. Neuropsicología Infantil. Pág.266.
[28] Barkley et al, 1991. Neuropsicología Infantil. Pág.266.
[29] Barkley, DuPaul & McMurray, 1990. Neuropsicología Infantil. Pág.266.
[30] Mónica Rosselli & David Pineda. Neuropsicología Infantil. Pág.267.
[31] Mónica Rosselli & David Pineda. Neuropsicología Infantil. Pág.269.

2 comentarios: